sábado, 28 de abril de 2012

El lunes pasado visité las chingonsísimas instalaciones del plantel San Lorenzo Tezonco de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.


Los jueves hay un ciclo de ciencia y tecnología. El 12 de abril el Físico Marco Noguez habló de los fraudulentos "detectores moleculares GT-200". Qué bueno que se ventile en diversos espacios este fraude científico y tecnológico.

viernes, 27 de abril de 2012

LA HOMOSEXUALIDAD DURANTE EL PORFIRIATO (Segunda parte)

Baños públicos de ambiente en la ciudad de México

En la primera parte mencioné que algunos de los que participaron en el llamado "Baile de los 41" fueron encarcelados y enviados a Yucatán a realizar trabajos forzados. ¿Qué sucedió con quienes permanecieron en la ciudad de México? Mílada Bazant (autora del texto comentado) dice: “siguieron ‘luciendo sus bellas figuritas por todas partes’ como si nada hubiera pasado. Mantuvieron la costumbre de frecuentar los baños públicos, sobre todo los afamados, recién remodelados baños turcos de la Gran Alberca Pane, ubicados en Paseo de la Reforma, conocidos, aún por las autoridades, como centros de ligue para homosexuales.”

¿Cómo se daba el "ligue"?, ¿quiénes frecuentaban esos baños?, ¿qué hacían las autoridades al respecto?

En la biblioteca de la Universidad Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa puede consultarse Miradas recurrentes, la ciudad de México en los siglos XIX y XX. Se trata de una obra, en dos volúmenes, coordinada por María del Carmen Collado y publicada en el 2004 por el Instituto Mora y la UAM Azcapotzalco.

En el prólogo se explica que los trabajos que integran la obra originalmente fueron expuestos en el Coloquio Internacional de la Ciudad de México, Pasado y Prospectiva, mismo que se llevó a cabo en el Instituto Mora en noviembre de 2001. Historiadores, geógrafos, sociólogos, hombres de letras y humanistas escribieron sobre el pasado, presente y porvenir de la ciudad de México; se ocuparon tanto del territorio citadino, es decir, de la ciudad como personaje, como de la sociedad y los aconteceres urbanos, esto es, de la ciudad como escenario.

María del Carmen Collado explica: “He preferido ser inclusiva, incorporando tanto los trabajos que estudian la ciudad como sujeto, como aquellos que la asumen como escenario, aun a costa de que esta selección pudiese ser juzgada poco rigurosa.”

La obra trata cuestiones como la llegada de la fotografía a la ciudad, la historia del Paseo de la Reforma, la publicidad en las calles, el proyecto urbano de Lázaro Cárdenas, el pasaje Savoy, los oficios que se ejercían en el siglo XIX, etc.

Miradas Recurrentes resultará sumamente interesante para aquellos que deseen conocer más acerca de la Ciudad de México.

En el segundo volumen hay un apartado titulado Identidad y espacios homosexuales. Este apartado consta de tres textos, el primero se ocupa de los baños públicos durante el porfiriato, el segundo trata de los bares gay, y el último del teatro gay.

En esta entrada sólo me referiré al primer texto: Entre lilos limpios y sucias sarasas: la homosexualidad en los baños de la ciudad de México, 1880-1910. Víctor M. Macías González es el autor.

Sobre la situación durante el virreinato el autor dice que las autoridades hacían lo posible para evitar las prácticas homosexuales en lugares de esparcimiento acuático: “el clero y la corona vigilaban sigilosamente las turbias aguas y oscuros recovecos de albercas conventuales, temascales populares y estanques colegiales donde los bañistas se entregaban a desatadas lujurias y concupiscencias. Puesto que los espías del Santo Oficio habían descubierto la existencia de una numerosa comunidad ‘somética’ cuyas redes afectivas tenían como punto de encuentro los baños de México y Puebla, las autoridades virreinales hicieron numerosas redadas de bañistas.”

Pasemos al porfiriato.

El autor explica la importancia que tenía el baño para los pedagogos, higienistas y sociólogos de este régimen: podía transformar al país. Un ciudadano limpio equivalía a “un mexicano emprendedor, trabajador, moderno, obediente y útil a la patria.”

El régimen porfirista comienza a reglamentar los baños en 1892, el principal objetivo era luchar contra las epidemias. Empresarios y empleados permanecían alertas ante posibles apariciones de síntomas de diferentes enfermedades; cualquier sospechoso era reportado ante el Consejo Superior de Salubridad.

El baño diario era también un signo de modernidad: “los baños facilitaban un México limpio, pulcro, y restregado frente a una Europa sucia y mugrosa.”; durante esta época se trató de mejorar las instalaciones de los baños, ya lo veremos más adelante.

Pero el baño diario no estaba al alcance de cualquiera, sólo las capas medias y altas podían tener acceso a éste. Los más pobres veían con desconfianza el hábito diario del agua y el jabón, lo cual queda de manifiesto en frases como “de los baños, menos provechos que daños” o “más vale oler a puerco que a muerto”. Los porfiristas trataban inútilmente de convencer al vulgo de las bondades del baño diario, pero no se trataba sólo de una cuestión de actitud: el baño diario era un lujo, no estaba a su alcance, los precios de los baños públicos eran demasiado altos para los salarios que recibían los obreros. Por ello es que los dueños de los baños públicos se enfocaron en las clases medias y altas.

Explica el autor: “Ya sea por su cultura, valores o riqueza, estas capas –y sus gustos y prácticas de ocio- influyeron fuertemente en el desarrollo y diseño de los baños hacia mediados del porfiriato. Así, los empresarios bañeros dedicaron grandes capitales a ajuarear sus locales para atraer, cultivar y competir entre sí por una clientela relativamente pudiente y, en su mayoría, masculina.”

Los burgueses no tenían la necesidad de asistir a los baños públicos, contaban con baño en sus casas, en realidad lo hacían para socializar. En los baños convivían y charlaban intelectuales, artistas, militares, profesionistas, etc.

Baños, gimnasios y clubes atléticos comenzaron a ser frecuentados por la burguesía. Nuevamente cito al autor: “La industrialización, la urbanización, el auge comercial y la ampliación de la burocracia incrementaban la población masculina clasemediera de la capital, al mismo tiempo que entre la juventud burguesa se iban difundiendo pautas de consumo conspicuo.”

¿Por qué comenzaron a hacerse populares los clubes atléticos, los gimnasios, las asociaciones deportivas y los baños? En el texto se explica que con los cambios culturales, económicos y sociales, vinieron ajustes en los modelos de masculinidad: se debía mostrar fuerza, vigor, reafirmar la hombría; y una forma de hacerlo era mediante el deporte y el fisicoculturismo.

Pero, en palabras de Víctor M. Macías, “la desnudez presente en estos lugares de afirmación masculina se convirtió en su talón de Aquiles. La presencia de tantos ‘adanes’ en vestidores, salones de masaje, albercas, baños y demás estancias transformó estos sitios en los primeros reductos de la homosexualidad en el país. Cuál sería el horror de los mandarines porfirianos cuando los lujosos baños de la capital del país, en vez de lucir como escaparates para los adelantos del régimen, ¡se convertían en el espacio homosexual urbano por excelencia!”

A partir de un estudio realizado en 1885 (y que duró cinco años) y que ponía en evidencia las pésimas condiciones de las instalaciones de los baños, éstos comenzaron a ser remodelados.

Se explica la situación de los baños de la Alberca Pane: se convirtieron en los más lujosos y modernos del país: “Instalada sobre la más elegante arteria de la ciudad, el Paseo de la Reforma (frente a la glorieta del Monumento a Colón) y con su propio ramal de tranvía, la Alberca Pane lucía los últimos adelantos hidroterapéuticos, baños sauna y vapores. Contaba además con una sala de masaje, gimnasio, peluquería, cantina, salones de lectura, jardines y albercas al aire libre. Sus interiores brillaban con gran profusión de mármoles nacionales e importados, finos acabados, muebles espléndidos, cuadros exóticos, e interesantes aparatos eléctricos y mecánicos.”

El resultado de esta remodelación fue que otros empresarios se vieron obligados a mejorar las instalaciones de sus baños.

De esta forma, hacia 1890 los baños de la ciudad de México se convirtieron en “el espacio homosexual urbano por excelencia durante el porfiriato. Así, resurgieron los lugares de esparcimiento acuático, que ya desde el virreinato habían facilitado el desarrollo de redes sociales y afectivas para hombres que se sentían atraídos por otros hombres, como lugares idóneos tanto para la elaboración de una estética homosexual, como para la construcción de una identidad homosexual basada en el consumo, el lujo y la geografía del baño. Los vestidores de los baños, las duchas, los vapores, los gimnasios, los salones de masaje y demás estancias eran los únicos lugares en el paisaje urbano donde se podían congregar hombres desnudos sin levantar sospecha alguna y, mediante observación furtiva, miradas soslayadas y comentarios discretos, conocer y reconocer a los que compartían su atracción por sus semejantes.”

A continuación el autor describe la forma en que se daba el “ligue”, y cómo lo favorecía la configuración del lugar. Comenzaba en la gran alberca (cabían hasta 150 personas), y podía continuar en el vapor o sauna. El ligue también podía darse en el gimnasio o en las salas de lectura: “la geografía del baño permitió al homosexual porfiriano encontrarse con sus semejantes.”

¿Cómo terminó todo esto? Las críticas al régimen de Porfirio Díaz no se hicieron esperar. Se cuestionó la capacidad de las clases acomodadas para dirigir el país, se les veía como hedonistas entregados al placer y al materialismo; se decía que los ricos se habían convertido en “decadentes, blandos, enclenques y frívolos seres afeminados.”

¿Cómo reaccionaron las autoridades ante estas críticas? Su respuesta fue aumentar la vigilancia en gimnasios, albercas, baños, dormitorios, escuelas y cuarteles.

Los empresarios afirmaban que en sus instalaciones no se daban ese tipo de conductas; reglamentaron de forma estricta sobre el tiempo que podían permanecer los clientes en ciertas estancias, de igual forma, se prohibió que los clientes pudieran tocarse. Así trataban de evitar los ligues homosexuales.

Al final del texto el autor anota sus amplias referencias bibliográficas.

Enlaces interesantes:

Habitats en peligro: los baños de vapor.

Contexto social de la época y el caso de los 41.

¡¡A celebrar!!

martes, 24 de abril de 2012

Seudociencia y suicidio

A principios de diciembre de 1976 salió a la venta el primer número de la revista Contactos Extraterrestres, misma que desapareció hasta 1982, alcanzando los 145 números. Algunos de los temas del primer número fueron los supuestos contactados, las enseñanzas de Marla ("la mujer elegida por los extraterrestres"), el triángulo de las Bermudas, Cyrano de Bergerac, y la relación entre los mayas y los extraterrestres.


Pero también apareció un artículo llamado "El y Ella": profetas de una nueva religión. "Cientos de personas lo han dejado todo para seguir a Bo y Peep, extraños personajes que aseguran proceder de otro planeta, y que ofrecen salvar a la humanidad... en un platillo volador."


Los mencionados personajes eran Marshall Herff Applewhite y Bonnie Lu Trousdale Nettles (quien moriría en 1985). Según el texto de Guillermina Meaney, El y Ella se conocieron en 1972. "Ambos compartían un gran interés por la astrología y la reencarnación, y la afinidad que había entre ellos los llevó a la conclusión de que eran viejos conocidos, que se habían encontrado en varias vidas anteriores. Algún tiempo después recordaron el lugar del que procedían, así como la misión que se les había encomendado y por la cual se encontraban en la Tierra. Entonces decidieron volver a formar pareja, y fundaron el Centro de Artes Cristianas, donde se ocupaban de la teosofía y la metafísica, elaboraban horóscopos y hacían curaciones, etc. Dicho centro no tuvo éxito, y entonces Bo y Peep decidieron empezar a difundir su mensaje por todo el territorio de Estados Unidos."

Mediante anuncios en los periódicos y volantes publicitaban sus conferencias, ¿qué aseguraban en éstas? Que en realidad tenían "una edad de más de un millón de años, e invitan a los asistentes a dejar a sus seres queridos así como sus posesiones terrenales, para someterse a un proceso que llaman Metamorfósis Individual Humana (MIH). El mismo no es un proceso espiritual, ni un sistema para alcanzar un estado de mayor conciencia, sino una metamorfosis física. Al desprenderse de todas sus ataduras, los seguidores de los 'Los Dos' podrán escapar de la contaminada atmósfera terrestre, y romper la serie interminable de muertes y reencarnaciones sucesivas a las que según se cree, estemos sujetos todos los seres humanos."


Applewhite y Trousdale aseguraban proceder de un "nivel superior del espacio exterior", así mismo, decían que morirían violentamente y que días después resucitarían y se irían en un platillo volador. Naves espaciales vendrían posteriormente por sus seguidores.

En este artículo también se daba cuenta de aquellas personas que habían dejado a sus familias después de asistir a las conferencias mencionadas. Algunos abandonaron el grupo de Applewhite porque nunca aparecía la nave para llevarlos al "siguiente nivel". "Cuando se les pregunta a 'Los Dos' por qué no han cumplido con su promesa, aseguran que nunca señalaron la fecha exacta en que abandonarían la Tierra, ya que para ello tienen que ser asesinados primeramente."


"Periodstas, sicólogos y sociólogos han formulado toda clase de hipótesis para explicar la conducta de Bo y Peep." ¿Estafadores?, ¿investigación sobre la credulidad del ser humano?, ¿trastornos mentales? "Sin embargo, es muy posible que el estudio de la personalidad y las motivaciones de 'Los Dos' sea todavía más interesante que el de sus 'pastores'. ¿Qué pudo inducirlos a dejarlo todo y a someterse a una vida de privaciones, alentados únicamente por la poco verosímil promesa de que serían conducidos a otro planeta?"

El texto termina con las siguientes palabras:

"Viviendo como vivimos en un mundo en crisis, es hasta cierto punto comprensible que el ser humano, buscando desesperadamente algo a qué aferrarse, escuche los mensajes de individuos como Bo y Peep, que ofrecen una esperanza, por frágil e infundada que sea.
"Por lo que respecta a 'Los Dos', si bien todo parece indicar que se trata de un par de farsantes que han explotado la necesidad de creer de las personas que los siguieron, varias de ellas continúan pensando que algún día bajará de los cielos un resplandeciente OVNI que los llevará a un mundo infinito mejor que el nuestro.
"¿Y acaso alguien podría afirmar con absoluta certeza que esto no sucederá?"

Applewhite y su grupo (llamado Puerta del Cielo) se quitaron la vida entre el 23 y el 25 de marzo de 1997. Por aquellos días podía observarse el cometa Hale-Bopp. Algunos desinformadores -entre ellos Jaime Maussán, aquí en México- aseguraban que una nave tres o cuatro veces más grande que la Tierra venía detrás del cometa; supuestamente la nave enviaba música para comunicarse con nosotros. Applewhite concluyó que la fallecida Bonnie Lu Trousdale venía por ellos en una nave. No necesitaban sus cuerpos, la nave venía únicamente por sus almas. De ahí que decidieran suicidarse. Los 39 cadáveres fueron encontrados el 26 de marzo.


Y lo anterior viene a cuento no porque recientemente se haya cumplido un aniversario más de estos acontecimientos, sino porque ese fue el tema del programa Muy Interesante del lunes 31 de marzo de 1997 (conservo cerca de cincuenta minutos).

También hablaron de la orinoterapia y los cuentos de Shaya Michán, la homeopatía, el feminismo radical y anticientífico... Como decía Mario Méndez: ¡Hágase parte del futuro hoy, aquí, en Muy Interesante!




Por cierto, aquí puede usted encontrar el programa transmitido el nueve de enero de 1997.

sábado, 14 de abril de 2012

LA HOMOSEXUALIDAD DURANTE EL PORFIRIATO (Primera parte)

Cuando en México se inventó la homosexualidad

Los elegantes carruajes llamaron la atención de los gendarmes, quienes decidieron inspeccionar aquella casa en la que se celebraba un baile. Los policías tuvieron que esperar algunos minutos, pues los invitados, entretenidos como estaban, tardaron en percatarse de que llamaban a la puerta. Enorme fue la sorpresa de los guardianes del orden, pues les abrió un hombre “vestido de mujer, con la falda recogida, la cara y labios llenos de afeite y muy dulce y melindroso de habla.” Aquel caballero no era el único vestido de mujer, muchos otros “llevaban pelucas, pechos postizos, aretes, choclos bordados y en la cara tenían pintadas grandes ojeras y chapas de color.” En realidad, en aquella fiesta no había más que una mujer, ¿cuántos hombres se encontraban presentes y cuántos de ellos vestían de mujer? La respuesta está en el corrido que compuso Vanegas Arroyo:

Hace aún muy pocos días
Que en la calle de la Paz
Los gendarmes atisbaron
Un gran baile singular.
Cuarenta y un lagartijos
Disfrazados la mitad
De simpáticas muchachas
Bailaban como el que más.

La otra mitad con su traje,
Es decir de masculinos,
Gozaban al estrechar
A los famosos jotitos
Vestidos de raso y seda
Al último figurín
Con pelucas bien peinadas
Y moviéndose con chic.

Poco faltó para que los policías golpearan a los bailarines, un policía declaró a la prensa que tuvo ganas de “emprenderla a palos y bofetadas con los bribones aquellos.” Los “cuarenta y un lagartijos” fueron detenidos y trasladados a un cuartel militar en el que fueron rapados y vestidos como reclutas. Todo esto sucedió durante la madrugada del 18 de noviembre de 1901.


Finalmente sólo se castigó a 12 de los 41 “jotitos” (cosas de la posición social y las influencias). Al principio se pensó en sumarlos al ejército, pero se determinó que no eran dignos de ello (“El ejército no puede recibir en sus filas a individuos que han abdicado de su sexo, la Nación no debe honrar con el chaco ni a quienes se han degradado con los usos del colorete y los vestidos de las prostitutas, ni a los que le sirvieron de pareja.”); así, finalmente se les envió a Veracruz y a Yucatán, se dedicarían a la edificación de obras públicas. Pero ¿por qué la prensa de la época mencionó que en aquel baile habían participado 41 “maricones”, cuando en realidad lo habían hecho 42? Porque el “maricón” que no estaban contando (cosas de las influencias) era Ignacio de la Torre y Mier, yerno del dictador Porfirio Díaz.

La anterior es una breve descripción del famoso baile de los 41, y viene al caso porque de este suceso he encontrado información en una reciente visita a la Biblioteca del Colegio de México.

En el libro Tradiciones y conflictos. Historias de la vida cotidiana en México e Hispanoamérica (El Colegio de México y El Colegio Mexiquense, 2007) aparece un apartado titulado “Las nuevas minorías”, y en dicho apartado hay un capítulo titulado “Crónica de un baile clandestino”, mismo que fue escrito por Mílada Bazant.

En su trabajo, Bazant además de narrar los acontecimientos, trata de profundizar y exponer la forma en que se trataba a los homosexuales y lo que se pensaba de ellos.

Así, comienza su escrito narrando aspectos generales del baile nefando, la forma en que la policía irrumpió, y el tratamiento que se le dio en la prensa. Bazant nos cuenta la forma en que se trató el tema en La Tribuna, El Universal, La Patria, La Gaceta Callejera, El Popular, El Imparcial y El País.

La Tribuna y El Universal fueron los primeros en dar la noticia; fue en La Gaceta Callejera donde aparecieron las famosas caricaturas de Guadalupe Posadas (y que ilustran esta entrada) y el corrido de Vanegas Arroyo; fue La Patria la que bautizó el suceso como Los cuarenta y uno; en El Popular, un articulista que firmaba como el Diablo Rojo “construyó, el día 24, la historia de los hechos, en forma literaria, de estilo satírico, con diálogos. Le tomó tres, cuatro días para indagar qué es lo que había pasado y escribió un artículo chusco, a manera de diálogo entre dos comadres, que lleva como título El baile de los 41. El bautizo de un rorro y la rifa de un Pepito. Una vieja entre los pollos. Bigotitos Rizados, ‘¡Mírame, marchando voy!’”.

Posteriormente, la autora narra el destino de los 12 bailarines a los que se castigaría. El mencionado Diablo Rojo escribió los supuestos comentarios que realizaban los “perjumaos” mientras se dirigían a cumplir su castigo, de hecho, “escribió un diario y unas cartas, claro, ambos apócrifos, que relatan las desventuras de aquellos infelices.”


¿Y qué pasó con los que se quedaron en la Ciudad de México? “siguieron ‘luciendo sus bellas figuritas por todas partes’ como si nada hubiera pasado. Mantuvieron la costumbre de frecuentar los baños públicos, sobre todo los afamados, recién remodelados baños turcos de la Gran Alberca Pane, ubicados en Paseo de la Reforma, conocidos, aún por las autoridades, como centros de ligue para homosexuales. Pero también continuaron viviendo en la clandestinidad, perseguidos y repudiados socialmente, y sintiéndose ellos mismos como ‘anormales’ como lo testifica Salvador Novo.”

¿Después de estos hechos cómo fueron las relaciones entre Ignacio de la Torre y Porfirio Díaz? Bazant lo explica y además escribe sobre el destino de Ignacio de la Torre. Luego escribe sobre los otros bailes, reuniones similares que se siguieron organizando y de los que la prensa también se llegaba a ocupar (en estos bailes, con la ayuda de un muñeco, se simulaba un parto y un bautizo; también se solía rifar un jovencito). Este apartado termina con las siguientes palabras: “En concreto: a la luz de su época los detalles organizativos del baile de los 41 no fueron tan originales ni tan únicos. En cambio, sí era cuestión de escándalo el hecho de que saliera a la luz pública un baile de ricachones ‘jotos’ donde además estaba involucrado el yerno del presidente. Sin embargo, más allá de la condena popular hacia la fiesta, más allá de la reacción partidista de las autoridades y de su acción en torno a los pecadores pobres quienes fueron tratados como delincuentes, ¿qué había detrás de la homosexualidad en México? ¿Qué se pensaba de los ‘afeminados’?”

Comienza a ocuparse de las anteriores preguntas abordando la cuestión legal. ¿Qué decía la ley sobre la homosexualidad?, ¿qué hay sobre términos como ‘moral pública’, ‘buenas costumbres’ y ‘atentados contra el pudor’?

A las afueras del metro Hidalgo se encuentra el Centro Cultural José Martí. La puerta del lado izquierdo da hacia la Alameda. Junto a esa puerta se encuentra la placa de la imagen, misma que fue diseñada por Reinaldo Velázquez Zebadla

En la última parte Bazat trata de adentrarse en lo que se pensaba de la homosexualidad durante el Porfiriato. Se trata de un apartado sumamente interesante en el que se explica que la homosexualidad era considerada una enfermedad mental, una perversión (y había quienes suponían que existía un nexo entre las desviaciones sexuales y la criminalidad).

En el epílogo se comenta la importancia que para algunas personas tiene este suceso; Carlos Monsiváis, por ejemplo, afirmó que aquella redada inventó la homosexualidad en México, ¿por qué? Porque a partir de ese día los homosexuales en México ya no se sienten solos.

“Crónica de un baile clandestino” es una investigación que de tan interesante deja en el lector los deseos de averiguar más al respecto.


En la placa se lee:

A las tres de la mañana del domingo 18 de noviembre de 1901, la policía asalta una reunión de homosexuales, algunos de ellos vestidos de mujer. Esta redada les inventa a los gays de México un pasado que es en síntesis, la negociación con el presente. Con la palabra gay se introduce casi al mismo tiempo la defensa de los derechos humanos de los representados por ese término. Carlos Monsiváis.

A cien años, en desagravio de las 41 víctimas de la primera redada homófoba del Siglo XX en México.

Por el pleno respeto a los derechos humanos y civiles de gays y lesbianas.
Noviembre 18 de 1901-Noviembre 2001
Comunidad Lésbica-gay


Para saber más sobre el baile de los 41 recomiendo el texto Los "cuarenta y uno", cien años después de Miguel Hernández Cabrera. En ese artículo, por un lado se cuentan los hechos; por otro, se explica la forma en que Televisa los presentó en la telenovela El vuelo del águila; y por último, Hernández Cabrera se refiere a lo que se ha avanzado en el país en materia de tolerancia y respeto hacia los homosexuales, bisexuales y transgéneros, "quienes ahora se han agrupado solidariamente bajo el estandarte de la diversidad sexual".

miércoles, 11 de abril de 2012

Los secretos de un vampiro

En 1813 se terminó la construcción del Palacio de Minería, obra del arquitecto Manuel Tolsá. Esta construcción, que se localiza en la calle de Tacuba en el centro de la Ciudad de México, forma parte del patrimonio cultural de la UNAM.

A finales de febrero del 2009, dentro de la XXX Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, se llevó a cabo la mesa redonda 30 años de la primera edición de El vampiro de la colonia Roma, de Luis Zapata.



En la mesa participaron Eduardo Bush, Sergio Téllez-Pon y Nicolás Ruiz. La mesa contó con la presencia de Luis Zapata, aunque –como en otras ocasiones y debido a que hablar en público le hace sentir incómodo- no intervino.

El primero en tomar la palabra fue Eduardo Bush, quien se refirió a los problemas que suscitan las traducciones, en este caso los problemas al traducir al inglés la obra de Zapata.

Uno de esos problemas es el que se refiere al idiolecto, esto es, la forma de hablar de una persona o personaje. Bush lanzó la siguiente reflexión: El idiolecto de Adonis García es claro, pero si hubiera narrado su historia originalmente en inglés ¿cómo hubiera sido su idiolecto?, ¿chicano?, ¿pocho?, ¿tex-mex? No es claro.


A continuación Sergio Téllez-Pon leyó sus reflexiones. Se trató de la intervención que más me gustó por los temas mencionados: ¿cómo ha influido El vampiro en la vida de muchos gays?, ¿Adonis García es el propio Zapata?, ¿por qué Zapata no ha escrito otras obras además de las aventuras de su vampiro? (es una pregunta con maña, como se verá más adelante) y la relación entre Zapata y la literatura de la onda, entre otros.

Sergio Téllez-Pon, autor de No recuerdo el amor sino el deseo, comenzó de esta forma su participación:

Para muchos gays El vampiro de la colonia Roma ha sido parte de su educación sentimental, es decir, la han leído en sus años de definición sexual y, en cierta medida, los ha ayudado a asumirse como gays, a sumergirse en ese mundo deslumbrante y seductor de la putería y, principalmente, a conocer algunos aspectos de la vida gay, el lenguaje mordaz e hilarante, la visión de una vida gay anterior a la que nos ha tocado vivir y –claro- el sexo libre y anónimo. Un ex amante me contó, por ejemplo, que un hombre que lo pretendía cuando él era adolescente, le leía pasajes de El vampiro para excitarlo, pues el otro creía que así sería más fácil llevárselo a la cama, la lectura resultaba un antídoto contra la cachondería, pues uno se reía tanto con esas aventuras que lo último en que pensaba era en coger.

Sin embargo, Téllez-Pon afirma que (por desgracia) él conoció la obra de Zapata cuando ya se había asumido completamente como gay, así, fueron otros autores quienes orientaron su vida, entre ellos Villaurrutia, Novo, García Lorca y hasta cierto punto Reinaldo Arenas.

¿Es Zapata el vampiro de la colonia Roma? Hay quienes lo han pensado. A esos lectores –afirmó Téllez-Pon- habrá que recordarles que el autor muy pocas veces es el narrador:

El vampiro no es una novela autobigráfica, de manera que hay que restituirle su lugar al verdadero y auténtico vampiro de la colonia Roma: Osiris García, alias Adonis. Fue él quien le contó a Luis alguno de esos episodios breves, anecdóticos y disparatados, tan propios de la novela picaresca, a la que Zapata hace un evidente homenaje desde el título original de la novela: Las aventuras, desventuras y sueños de Adonis García, el vampiro de la colonia Roma.


Téllez-Pon también mencionó algo acerca de aquellos que creen que El vampiro es la única novela de Zapata. La verdad es que es abundante la obra literaria de Luis. Después de hacer un recuento de la obra de Zapata, Téllez-Pon concluyó al respecto: Puedo asegurar que Zapata es el testigo más puntual de las relaciones homosexuales en el México de finales del siglo XX.

El autor de No recuerdo el amor sino el deseo, hizo alusión a lo que el mismo Zapata ha mencionado sobre su deuda con la literatura de la onda; refiriéndose a José Agustín y a Gustavo Sainz, Zapata ha mencionado lo siguiente: “Leer esos autores me dio una falsa impresión de facilidad, aparentemente todos podíamos escribir; sólo algún tiempo después fui capaz de observar en esos textos el rigor, la elaboración formal, su potencial subversión.”

El vampiro de la colonia Roma podría también dar esa falsa impresión de facilidad, al respecto Téllez-Pon dijo: En apariencia todos podríamos escribir como él. Lo cierto es que los múltiples estilos que ha usado a lo largo de su obra prueban lo contrario.

Efectivamente, Zapata ha hecho uso de diversos estilos tales como el diario o el lenguaje cinematográfico, y no podemos olvidar su “experimento malogrado” al escribir los sueños de Adonis: usar espacios en blanco en lugar de signos de puntuación.

Al final Téllez-Pon confesó que por encima de El vampiro, prefiere En Jirones y Melodrama; ¿la razón? Una deformación personal. Sin embargo, reconoce los méritos de El vampiro: los ensalzo frente a esos que sólo quieren ver en él un best-seller, esos que creen que es la única novela de Luis Zapata y que sólo ven en ella una novelita que cuenta puterías divertidas, con muchas cogidas, hombres y morbo y gonorrea y todo de todo, entre esos también se encuentra –lamentablemente- la editorial Grijalbo, que sólo ha explotado esta novela sin mostrar más interés por la abundante obra de Zapata.

Después Nicolás Ruiz leyó su texto Todos somos vampiros. ¿Verdad o ficción? ¿Vampiro real o vampiro ficticio?

¿Quién no ha pensado que un día, tal vez paseando por ahí, se pueda encontrar en la glorieta Insurgentes con un Adonis marchito, que se sigue paseando en una ciudad que envejece con él, un Adonis ya irreconocible? Este libro, como todo buen vampiro de estirpe, es -antes que nada- un ser terriblemente seductor. Es una lectura que rompe los mismos marcos de la lectura y que nos deja entrar en diálogo franco con tan curioso y carismático personaje, y sí, ciertamente, hurgamos en su intimidad, en su historia, en sus vivencias, incluso en sus sueños, en sus aventuras y desventuras, todo en este inmenso marco que no es más que un pañuelo, la ciudad de México. Será morbo, interés literario, psicológico, curiosidad, simple empatía o qué sé yo, terminamos irrumpiendo en la ficción con la misma violencia con la que nuestro vampiro irrumpe nuestra realidad. Y de pronto uno se encuentra desvariando alocadamente sobre el tema: ¿quién le dijo al pobre de Adonis que tantos y tantos lo iban a leer?, ¿que durante treinta años iba a sufrir la presencia hostigadora de miles y miles de ojos?, ¿que tanta gente iba a meterse escandalosamente en su intimidad y que algunos perversos –incluso –y me incluyo- lo iban a hacer en repetidas ocasiones?

Y al final, cuando Téllez-Pon explicaba que el autor de El vampiro no acostumbra hablar en público, Zapata indicó que en esta ocasión haría una excepción. Así, dio las gracias a los organizadores de la mesa redonda, a los que participaron en la misma, a sus amigos que asistieron, “y a todos los que vinieron, aunque no sean amigos directamente, algunos serán lectores del vampiro, y finalmente esos –como decía José Emilio Pacheco- son amigos, porque la relación más directa es la que puede darse entre el que escribe y el que lo lee.”

Una persona del público dijo tener una pregunta para el autor de El vampiro, a lo que Téllez-Pon le indicó que Zapata no acostumbra responder, de cualquier forma la pregunta fue lanzada: “¿es cierto que el vampiro de la colonia Roma murió a causa del VIH?” Tanto Zapata como Téllez-Pon respondieron afirmativamente.

sábado, 7 de abril de 2012

CIENCIAS DE LA FALSIFICACIÓN

1.

Un afortunado accidente ha permitido que el público conozca la vida y obra de un mártir de la ciencia: el Doctor Peter Ameisenhaufen (1895-1955).


Cuando Ameisenhaufen dio a conocer sus ideas acerca de los huecos en la teoría evolutiva, perdió cualquier oportunidad de seguir investigando, ningún instituto se arriesgaría a tenerlo entre sus académicos.

Durante las décadas de los treinta y cuarenta, Ameisenhaufen se dedicó a explorar el mundo y a reunir evidencias que demostraran su tesis. Según el explorador alemán, existían numerosas especies cuyo origen no podía explicarse mediante la teoría de la evolución por selección natural.


Así, el entusiasta explorador, dibujó, fotografió y estudió numerosas especies hasta entonces desconocidas. Una serpiente con doce patas y una ostra equipada con una pata y un brazo, son ejemplos de las maravillas que Ameisenhaufen tuvo la fortuna de observar. Pero no sólo hay fotografías y dibujos de estos animales, algunos fueron conservados para fortuna de la humanidad.


Diferentes museos de ciencia y de historia natural han presentado los conocimientos reunidos por el doctor Peter Ameisenhaufen. Pero no sólo se ha expuesto el material que logró reunir (fotografías, dibujos, mapas, radiografías, ejemplares conservados): fotografías de la vida del alemán, imágenes del científico en su laboratorio y algunos de sus objetos personales (lentes, instrumentos de trabajo) también se han dado a conocer.

Pere Formiguera y Joan Fontcuberta, fotógrafos españoles, descubrieron accidentalmente todo este material cuando se encontraban de vacaciones en una vieja finca.

Ha sido posible conocer el trabajo del Dr. Ameisenhaufen gracias a las fotografías que tomó mientras realizaba sus estudios. Y gracias a la fotografía es que se han podido conocer muchos pasajes de su vida.


2.

Desde principios de noviembre del año pasado y hasta mediados de marzo de este año, el Museo Universitario del Chopo exhibió Fauna de Fontcuberta y Formiguera.


Visitar esa exposición resultó muy divertido. ¿Y qué pretenden sus autores?, ¿tan sólo divertirnos? En el mismo sitio del Museo del Chopo leemos:

El artista visual Joan Foncuberta presenta Fauna, una instalación multidisciplinaria que adopta el discurso expositivo de los museos de historia natural con el fin de criticarlo, reflexionando sobre la veracidad del discurso científico que comúnmente se impone como una verdad absoluta al espectador.



Algo similar puede leerse en la revista Proceso (en el mismo número en el que hablan del fraude de los llamados detectores moleculares GT-200), Blanca González Rosas anotó:

Reconocido internacionalmente por la creación de narrativas fotográficas ficticias que, al percibirse como reales, evidencian la falsedad y manipulación de los discursos visuales emanados del poder –científico, político, virtual–, Fontcuberta ha construido una fascinante propuesta artística que incide en la credulidad de la mirada. Una credulidad cómoda y acrítica que al ser incapaz de identificar la manipulación, convierte la verosimilitud en un sustituto de lo real.

Interesado especialmente en el estereotipo que identifica a la fotografía como un testimonio veraz de la realidad, Fontcuberta ha desarrollado proyectos que desequilibran la percepción de la verdad. Oscilantes entre el juego y la seriedad, sus propuestas se perciben como un documento invadido al mismo tiempo por la verosimilitud, el simulacro y la mentira.


Pero Fontcuberta y Formiguera no sólo nos hacen reflexionar acerca de los discursos "emanados del poder", como escribe Blanca González. Los dos fotógrafos hacen una crítica a los discursos que se disfrazan de ciencia. En la misma exposición -me refiero a un video- hay referencias a los platillos voladores y a los ufólogos.


“Me gustaría ser director de la carrera de Ciencias de la Falsificación” dice Fontcuberta. Y vaya que posee el talento para ser merecedor de tal título. Según ha comentado, cuando se mezcla entre el público que visita Fauna, los adultos se muestran asombrados ante aquellas maravillas que hasta entonces desconocían: peces con pelos, patos con patas de conejo, conejos con cabeza de murciélago, etc. Los niños más bien se sorprenden ante la credulidad de sus padres.

Y es que el ambiente parece el adecuado para que las dudas se disipen, ¿por qué un museo de historia natural presentaría un engaño?, y si es una broma ¿dónde está el letrero que la explique?

Un amigo de Fontcuberta aceptó dar vida al Dr. Ameisenhaufen. Las fotografías de éste, en las diferentes etapas de su vida, fueron tratadas adecuadamente para que parecieran realmente antiguas: algunas de estas impresiones lucen amarillentas o con manchas que parecen delatar el paso del tiempo.

¿Cuál es el origen de los extraños animales disecados? Formiguera y Fontcuberta convencieron a los encargados del zoológico de Barcelona para que les donaran los cuerpos de los animales que fueran muriendo. Un taxidermista se encargó de las modificaciones. Ambos fotógrafos mencionan al Yeti y al Monstruo del Lago Ness como antecedentes de su obra.

Fontcuberta explica: “El proyecto Fauna quiere incidir fundamentalmente, desde la experiencia artística y con una vocación eminentemente lúdica, en la problemática de cómo desmantelar los dispositivos gnoseológicos de los medios y de la industria cultural. O, en un sentido más amplio: ¿cómo desmantelar los procesos de producción y transmisión del conocimiento? Finalmente descubriríamos que la verdad es mera especulación. Sólo hay fantasías que más o menos se le acercan. Y son fantasías interesadas.”

Tiempo atrás, Fontcuberta ya había presentado un trabajo similar: Herbarium. En dicho trabajo, Fontcuberta presentaba, imitando los reportes científicos, supuestas plantas hasta entonces desconocidas. “Plantas” elaboradas mediante materiales de desperdicio. El cosmonauta soviético Ivan Istochnikov es otro personaje creado por Fontcuberta (supuesto cosmonauta perdido en el espacio y del que también supuestamente se quiso desaparecer cualquier información). En este último caso, un seudocientífico se creyó toda la historia; posteriormente se le preguntó a Fontcuberta su opinión al respecto (ver aquí).

Así que, a mi parecer, el mensaje de estos trabajos de Fontcuberta es: hay que ser críticos con la información que nos presentan, aún con aquella que parece científica.

Las fotos de esta entrada fueron tomadas por Juan Carlos Márquez Sánchez

miércoles, 4 de abril de 2012

Lo que la gente pinta... en el Distrito XVII

Mientras llega el momento de que me entreguen mi título y meta mis papeles para la maestría (ambas cosas a mediados de mayo), estoy trabajando en el Instituto Electoral del Distrito Federal -como ya lo hiciera en el 2003 y en el 2006-. Así que ando como el monito de los spots: buscando y capacitando a las personas que integrarán las "mesas directivas de casilla" el próximo primero de julio. Presento ahora una muestra de lo que la gente pinta en el distrito electoral en el que estoy de "pata de perro".